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Comercios en vías de extinción

El aumento de los alquileres y la piratería esta afectando a unos comercios más que a otros. Será que cambian las costumbres o que encontramos nuevas formas de divertimento pero el caso es que cambiamos el cine de Olavarría por una casa de tecnología y el pequeño café debió mudarse a un espacio mucho más reducido y despegado de la pantalla grande. Como el cine, hay otros comercios que aún sin desaparecer se están empequeñeciendo. Es el caso de La Trova, la tradicional disquería que se mudó a su propio domicilio y que llegó a incluir en el stock tejidos artesanales entre los discos. Lo mismo ocurrió con Lennon, otra clásica disquería que también tuvo que acomodarse en un diminuto sector para dejar su antiguo local a la electrónica que facilitará a muchos bajar vía internet la música que antes compraban en esa misma ubicación. Los videoclubes también entran en la lista. Varieté es una perla en esta ciudad y también esta sufriendo la reducción espacial. Es el lugar donde podemos encontrar esas películas francesas, argentinas, chinas y alemanas dirigidas por cineastas con retinas especiales. En este caso, el espacio se lo quitó la comida. Ya no vamos al cine ni compramos discos ni alquilamos videos para ver en estos días tormentosos que nos depara el verano. Es evidente. Preferimos sentarnos frente a la computadora con una bandeja de comida rápida y descargar infinitas cantidades de películas y música; más de la que podamos escuchar en esta vida con las arterias entumecidas de sal y la sangre espesa de glucosa embotellada. Y mientras seguimos bajando cultura aún sin haber aprovechado la que bajamos ayer, trabajamos largas horas en la PC para pagar el maldito alquiler que aumenta mes a mes. Pero no nos importa, porque aún estamos en nuestro diminuto departamento donde el monitor o el TV ocupa el 80% del espacio.

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